domingo, 27 de octubre de 2013

Jotaele Andrade






Madre en el hospital

aturde por blanca
porque el aire vibra
tenso
a punto de cortarse
la sala de hospital donde mi madre
ensaya otra vez con su muerte
dignidades
modos de mirar las cosas por última vez
agonías

antes de entrar
miro las camas
donde yacen
ancianas
con los ojos licuados
en el blanco de sábanas
y paredes

me cuesta reconocer
entre todas ellas
a mi madre

en esos cuerpos blandos
sumergidos en un agua
o una sustancia
invisible
y persistente
desde donde emana
el resuello de la vida
como un solo animal
cansado






Simetría del vacío

el patio sostiene la noción
doméstica
del mundo
y la tarde se ablanda
en la invariable vida de sapos y flores

mi madre habla de su niñez
los nietos
los hijos
como habrá escuchado de su madre

algunas mariposas
revolotean
sobre la pereza de los gatos

ellos se ponen alertas
esbozan un ataque

todavía hay sol

mi madre calla
y siempre es una niña

pienso que la imagen de las mariposas y los gatos al sol
se parece
al recuerdo

que la simetría del vacío
se establece
por aquello que nos fue tan íntimo como los dientes de leche







La ganancia de un hombre

he ganado conmigo
la reliquia dudosa
del estremecimiento de la mano rozando el oro de aquello
que se fuga

y he perdido conmigo la majestuosa corona de la espuma
arriba de la ola
la algarabía del bosque y el estruendo de la gota al estrellarse

pocas cosas gana un hombre
acaso su polvo
pero ya se ha desvanecido para entonces

ni siquiera la materia en que su historia se escribe

pero tú no saldrás de mi amor
hasta que el día reviente su caballo










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